El error más repetido en la zona de Chiguayante es tratar la aislación sísmica como un catálogo de dispositivos, olvidando el suelo que hay debajo. En esta ribera del Bío-Bío trabajamos sobre depósitos fluviales y terrazas aluviales donde la amplificación dinámica varía en menos de cien metros. Un diseño de aislación sísmica de base que no parte de un perfil de velocidades de onda de corte real, medido en el sitio, compromete todo el desempeño estructural. Nuestro laboratorio ejecuta la campaña geofísica previa con MASW Vs30 para ajustar el espectro de diseño antes de seleccionar los aisladores. Luego, el diseño de aislación sísmica de base se calibra con las demandas de desplazamiento que impone un sismo con origen en el plano de subducción frente a la costa del Gran Concepción, un escenario que en Chiguayante se siente distinto que en San Pedro o Hualpén por la respuesta local del terreno.
Un aislador bien diseñado no sirve de nada si el suelo bajo la fundación amplifica justo la frecuencia que se buscaba filtrar.
