Chiguayante se extiende por más de 12 kilómetros a lo largo del río Biobío, y cualquiera que haya transitado por la avenida 8 Oriente sabe que las losas de hormigón no siempre son la mejor respuesta. Con una población que supera los 85.000 habitantes y un parque automotor en crecimiento, el diseño de pavimento flexible se vuelve una necesidad real. Nuestro equipo aborda cada proyecto considerando la interacción entre las capas asfálticas y un subsuelo que rara vez es homogéneo. Desde la renovación de caleteras hasta nuevos estacionamientos en el sector de Lonco, aplicamos criterios de fatiga y deformación permanente para que la estructura vial resista sin agrietarse prematuramente.
Un pavimento flexible mal drenado en la terraza del Biobío pierde hasta el 40% de su vida útil por saturación de la base granular.
