Chiguayante, ubicada en la ribera norte del río Biobío a solo 12 km de Concepción, se emplaza sobre una terraza fluvial con depósitos de arenas limosas y gravas arenosas que definen el comportamiento del subsuelo local. Con más de 85.000 habitantes y una expansión urbana que demanda edificaciones en altura, el diseño geotécnico de excavaciones profundas enfrenta el reto de controlar napas freáticas someras —a veces a menos de 3 metros— y la amplificación sísmica propia de la cuenca. La experiencia del terremoto del 27F de 2010, con aceleraciones que superaron 0.6g en la zona, dejó claro que cualquier excavación superior a 4.5 metros debe integrar desde la etapa de análisis parámetros de resistencia al corte y deformabilidad obtenidos mediante ensayos triaxiales consolidados no drenados. Nuestro laboratorio participa en la caracterización de estos suelos aplicando la normativa NCh1508 vigente, y para obras que requieren entibaciones de gran altura complementamos la evaluación con un ensayo triaxial que mide la cohesión efectiva en condiciones de saturación parcial, un parámetro crítico en los limos arenosos de Chiguayante.
En las terrazas fluviales de Chiguayante, la saturación parcial del limo arenoso obliga a diseñar entibaciones con factores de seguridad superiores a 1.5 para evitar el colapso progresivo.
