El equipo de microzonificación sísmica se despliega en Chiguayante con el instrumental de adquisición listo: un sismógrafo triaxial de banda ancha fijado al terreno natural y un conjunto de geófonos verticales espaciados según perfil que se dispone a lo largo de la terraza fluvial. La ciudad, emplazada sobre la ribera sur del Biobío a 36°55' de latitud, presenta una geología que alterna gravas arenosas de la Formación Biobío con depósitos finos de llanura de inundación, y esa variabilidad lateral en menos de dos kilómetros es justamente lo que hace indispensable el estudio de respuesta de sitio. Cuando el proyecto exige caracterizar la rigidez del subsuelo a distintas profundidades, integramos la prospección con MASW para obtener perfiles de velocidad de onda de corte, y complementamos con resistividad eléctrica cuando la presencia de napas colgadas en los paleocanales del río altera el contraste de impedancia.
La microzonificación en Chiguayante no solo clasifica suelo: revela cómo las gravas del Biobío amplifican distinto que los finos de la llanura ante un mismo sismo.
