Chiguayante es una ciudad de contrastes bajo la superficie. No es lo mismo proyectar una losa en los depósitos arenosos densos de Manquimávida que sobre los limos de la ribera norte, donde la napa del Biobío aparece apenas se excava un metro y medio. En nuestra experiencia, la diferencia entre un pavimento que resiste dos décadas y uno que se agrieta en tres temporadas está en la lectura fina de esa variabilidad. El ensayo CPT nos permite perfilar la estratigrafía sin alterar muestras y decidir si la subrasante necesita estabilización antes de vaciar el hormigón. Cuando el proyecto exige conocer la capacidad portante en zonas con relleno antrópico, recurrimos al estudio de SPT para correlacionar número de golpes con módulo de reacción, un dato que define el espesor de la losa en Chiguayante.
En Chiguayante, un estrato limoso saturado de 40 cm mal detectado puede arruinar una losa de hormigón en menos de tres años.
