El subsuelo de Chiguayante no es homogéneo. En los sectores ribereños como Lonco o Manquimávida predominan los limos y arenas finas de la terraza fluvial del Biobío. A pocas cuadras, hacia los faldeos de la Cordillera de la Costa en Villuco, el perfil cambia a depósitos coluviales con bloques angulosos y matriz arcillosa. Esta dualidad obliga a un análisis geotécnico detallado antes de proyectar cualquier túnel. En nuestra experiencia, asumir condiciones uniformes en Chiguayante ha generado sobrecostos importantes. Para la caracterización del macizo complementamos las campañas de sondajes con un ensayo CPT cuando el perfil es predominantemente fino, lo que permite una lectura continua de la resistencia por punta y fricción lateral sin perder registro en los estratos blandos.
En suelos blandos de Chiguayante, el control de asentamientos en superficie es tan crítico como la estabilidad del frente de excavación.
