Chiguayante creció sobre las terrazas fluviales del río Biobío, donde los depósitos de arena y grava dominan el subsuelo. La expansión urbana hacia los cerros de la Cordillera de la Costa trajo consigo un desafío: suelos granulares sueltos y napas colgadas que complican cualquier excavación.
El diseño de inyecciones (grouting) responde a esa realidad local. Permite consolidar el terreno antes de fundar, cortar el paso del agua subterránea y estabilizar taludes en laderas con meteorización avanzada.
El equipo técnico aborda cada proyecto con un perfil geotécnico específico del sector, ajustando la mezcla y la presión de inyección a la granulometría del depósito. En suelos donde la fracción fina es menor al 12%, el ensayo CPT entrega la estratigrafía continua necesaria para definir los bulbos de inyección sin sobredimensionar el tratamiento.
En las terrazas del Biobío, una campaña de inyecciones bien diseñada reduce la permeabilidad del suelo en dos órdenes de magnitud.
