En Chiguayante, muchas veces vemos que el mayor dolor de cabeza para un constructor no es la obra misma, sino el terreno. La ciudad se extiende sobre terrazas fluviales y laderas de la Cordillera de la Costa, donde la granulometría cambia en pocos metros. No es lo mismo cimentar sobre la arena fina de la ribera del Biobío que sobre el maicillo de los cerros. Por eso, cuando un cliente nos pide un estudio de mecánica de suelos en Chiguayante, lo primero que hace nuestro equipo es revisar la geomorfología exacta del predio. Un sondaje SPT bien ejecutado nos permite leer la historia geológica del sector y anticipar problemas antes de que aparezcan. El objetivo es claro: entregar parámetros de diseño confiables, no solo un trámite para la DOM.
En Chiguayante, la distancia entre un suelo competente y uno problemático puede ser de apenas 30 metros. La prospección puntual no es un lujo, es una necesidad técnica.
